19 de abril de 2018

Hola!

Hola bonita mía!
Tengo tantas cosas que contarte...
Tienes tantas cosas de las que ponerme al día...
Nos hacen falta tantas madrugadas para intercambiar palabras...
¿Como pudo ser que el destino te tuviera ese fin reservado? Que injusto me parece...
Quizás un Dios quiso tenerte cerca y así, privarme de tu compañía... Que injusto me parece...
Hay quien dice que estás cerca. Que tu presencia seguramente esté pululando cerca de nosotros y trates de algún modo de darnos el calor que en otros tiempos pasados nos dabas.
Ojalá!... Ojalá escuches mis palabras cuando en alto te las dirijo a tí!
Tengo, tantas cosas que contarte...

Se acabó!

No me mires!
No intentes que responda con mis ojos tu mirada.
No me toques!
No quieras que mis manos te devuelvan las caricias que me has dado.
No me hables!
No quiero estar obligado a escuchar tu estúpida verborrea una y otra vez.

Cansada de ver la información postural que me envías, cansada de lo absurdo que suenan tus excusas, y de como un digo se convierte en diego.
Harta de discusiones sin sentido hasta altas horas de la noches, llenando el silencio de esas horas con nuestras palabras hirientes y nuestras flechas envenenadas.
No pretendas disuadirme ni intentar convencerme de que un cambio si es posible. No lo es!

No me mires! No me toques! No me hables!
Ólvidate de mí!

18 de abril de 2018

Levanta el vuelo!


Mira ese pajarito que está tratando de volar! Mira como mueve sus alas!
Aletea. Se impulsa. Casi parece que se iza y emprende el vuelo cuando de repente vuelve a caer.
Pero, lo intenta de nuevo. Mira con sus ojillos hacia las nubes, y deja que la brisa mueva gracilmente las plumas de sus alas.
Aletea de nuevo. Da unos pasos torpes por la rama y de repente.... Zas! se deja caer.
Cuando la fatal consecuencia se mastica en el ambiente, veo con asombro unas alas batiéndose frenéticas y alcanzando una corriente de aire donde el vuelo se haga mas suave.
Ya ha aprendido a volar! Ya sabe como surcar el cielo.
Quizás en breve, se aventure a cruzar un ancho mar o se enfrente a la inmensidad de un océano..
Lo importante es que hoy... ya ha aprendido a volar y ahora... levanta el vuelo.

17 de abril de 2018

Tu ausencia


Si por un momento pudiera volverte a ver de nuevo, no perdería el tiempo en preguntarte como es el sitio en el que has estado.
No.
Solo te colmaría de besos y mas besos.
Si.
Te miraría a los ojos una y otra vez para tratar de memorizar todos y cada uno de los poros de tu piel. Cogería tus manos, las acariciaría, las besaría... Una y otra vez.
Si.
Trataría de hacerte sonreir, de que tu cara se llenase de nuevo de luz, y que de esta forma, así, permaneciera...
Y.. volvería a darte mas y mas besos.
Si.
Y es que... se me está haciendo tan dura tu ausencia...

8 de abril de 2011

¿Bailamos?

La música sonaba en el salón en toda su amplitud. Los distintos tonos, graves y agudos, largos y cortos, flotaban en el aire, chocando y rebotando en las paredes, llenando el ambiente de sabor a fiesta.

Los músicos, en la tarima, movían sus pies acompañando el ritmo de la música. 1, 2, 3 y... acordes, corcheas, semicorcheas, blancas, negras y más acordes conformaban la partitura del momento. La música estaba en el aire. La canción de moda estaba sonando.

Los bailarines buscaban a su pareja, y se encaminaban raudos a la pista de baile. Los abrazos, las risas y las carantoñas, se hacían compañeros de viaje de los pasodobles, los boleros, las cumbias, los chotis, los merengues, la salsa y el rock and roll.

Movían sus caderas, sus pies, sus brazos, su cabeza.... los 650 músculos de sus cuerpos. Se agitaban enajenados siguiendo el compás, vueltas y más vueltas a lo largo del salón. Parejas y más parejas, compitiendo entre ellas por ser el foco de las miradas. Por llevar la compenetración a su extremo máximo. Por mostrar una nueva forma de bailar.

Mientras tanto, en una sala cercana, donde la música apenas si se atrevía a entrar, podía oirse una voz susurrando 1, 2, 3, 1, 2, 3, 1, 2, 3  y vuelta de nuevo, 1, 2, 3, 1, 2, 3, 1, 2, 3, al tiempo que miraba en un espejo la posición de sus brazos y se preguntaba si se atrevería a sacar a aquella chica a bailar.

7 de abril de 2011

Por casualidad

Esta mañana he escuchado un par de historias curiosas que.... ¿se han dado por casualidad? ó... ¿Había una razón de ser para que se produjeran? Paso a relatarlas para que seáis vosotros quienes juzguéis.

Primera historia:

Un hombre, se encuentra una cartera-billetero en la calle. Y, decide entregársela a su dueño, puesto que en los documentos que hay en la cartera aparece la dirección del mismo.
Pasan 3 años, y el hombre en cuestión sufre una avería en el coche un día cualquiera a las 4 ó 5 de la mañana. Casualmente, la persona que le auxilia resulta ser aquella que había perdido la cartera 3 años antes. 
¿Los buenos hechos son como un boomerang?

Segunda historia:
Una mujer, decide hacerse un tatuaje y opta por una letra china. Un tiempo después, decide adoptar una niñita china. Casualmente, el nombre de la niñita china en alfabeto chino es la letra que la mujer se había tatuado, y casualmente, ella se hizo el tatuaje el mismo mes en el que la niña nació. 
¿Existen los hechos predestinados sin que nosotros sepamos?

Casualidad. Según el diccionario de la lengua española, se define casualidad, como la combinación de circunstancias que no se pueden prever ni evitar. 

No se trata de una definición que eche mucha luz a lo que nosotros, conjunto del común de los mortales entendemos por casualidad.
Pero... ¿se necesitan unas premisas para que algo se de por casualidad?
¿ Existe un vínculo causa-efecto para algo que es casual
¿Hay algo/alguien que maneje los hilos de la casualidad
¿Cuál es la probabilidad de algo se de por casualidad? 
¿No es casualidad de que ahora mismo estés leyendo este post?



6 de abril de 2011

Aquellos maravillosos años.

Los niños ya no sueñan con dragones que exhalan fuego de sus fauces. Ya no quieren poseer una espada con la que luchar contra las injusticias acaecidas en ese recóndito país que solo aparece en los libros de colores colocados en las baldas inferiores de las estanterías de las Bibliotecas.

Ya no se imaginan ser príncipes cabalgando a lomos de un hermoso corcel, surcando praderas y venciendo las inhóspitas condiciones climáticas, con el ansíado sueño de alcanzar el castillo que alberga a la princesa más bella que han podido imaginar, y cuya vista les hará olvidar las penurias del camino.

Ellas, ya no sueñan ser princesas, ataviadas con bellos ropajes y cautivas de un amor que aún no conocen, pero que saben que algún día llegará a galope, trayendo consigo mismo el calor de unos besos con los que abrigar unas nuevas ilusiones.

Ya no sirven el te en tazas de plástico de colores. Ya no son capaces de imaginar el humo de un café recien hecho, ni el sabor de esas galletas imaginarias de mil sabores que educadamente ofrecen a sus invitados, invisibles en ocasiones.


Los balones ya no están prisioneros en el campo de juego. Y saltar a la comba ha dejado de ser el juego estrella en los patios de recreo: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. La Luna y el Sol.
Incluso hoy, no puedo evitar tararear aquella canción cuando enumero los planetas del sistema solar. Y... ¿la tabla de multiplicar? Hacer la prueba de recitar una tabla de multiplicar sin terminarla con ese rintintín rítmico que servía para no perdernos en la enumeración.
Y.... los lápices de colores, y los sacapuntas, y la mochila, y los estuches de dos pisos, y las carpetas clasificadoras, y..... y.....

En una palabra, que hoy estoy de añoranza.




5 de abril de 2011

En clase.

Llevo 40 minutos intentando compreder la verborrea del que se hace llamar profesor, sin entender ni una sola de sus palabras.
A estas alturas de la clase, tengo el sonido de sus pasos clavado en mis oidos. Podría asemejarse a un reloj que ha dejado de marcar la hora, estancadas sus agujas sin avanzar: Tic tac, tic tac. 
El tiempo parece haberse contraído, mientras en la hoja de mis apuntes, los dibujos se han expandido más y más. Podría dedicarme a los comics. Buscar un argumento y lanzarme de cabeza a dibujar la historia. Quizás fuera más productivo que estar escuchando estas teorías que, con sinceridad, no me interesan lo más mínimo. ¿Quizás? No, estoy seguro.
La era de los descubridores e inventores terminó. Ya está todo inventado. Tenemos internet, no?
Ups! Parece que el profesor está comenzando a preguntar. Supongo que más de uno hemos terminado por rendirnos a los brazos de Morfeo y pretende retomar el combate, que ya tiene perdido, para intentar captar nuestra atención.
Pero... ¿qué es lo que está preguntando? Este tío se flipa. ¿Como vamos a saber eso? Anda... preguntale al empollón, que seguro que tampoco lo sabe. ¿ó si? 
¡¡Cielos!! Que suene por fín la alarma indicando el final de la clase. Ese sonido estridente que en numerosas ocasiones suena a música celestial.


Ringggggggggggggggggg Ringgggggggggggggggggg Ringgggggggggggggggggggggg