8 de abril de 2011

¿Bailamos?

La música sonaba en el salón en toda su amplitud. Los distintos tonos, graves y agudos, largos y cortos, flotaban en el aire, chocando y rebotando en las paredes, llenando el ambiente de sabor a fiesta.

Los músicos, en la tarima, movían sus pies acompañando el ritmo de la música. 1, 2, 3 y... acordes, corcheas, semicorcheas, blancas, negras y más acordes conformaban la partitura del momento. La música estaba en el aire. La canción de moda estaba sonando.

Los bailarines buscaban a su pareja, y se encaminaban raudos a la pista de baile. Los abrazos, las risas y las carantoñas, se hacían compañeros de viaje de los pasodobles, los boleros, las cumbias, los chotis, los merengues, la salsa y el rock and roll.

Movían sus caderas, sus pies, sus brazos, su cabeza.... los 650 músculos de sus cuerpos. Se agitaban enajenados siguiendo el compás, vueltas y más vueltas a lo largo del salón. Parejas y más parejas, compitiendo entre ellas por ser el foco de las miradas. Por llevar la compenetración a su extremo máximo. Por mostrar una nueva forma de bailar.

Mientras tanto, en una sala cercana, donde la música apenas si se atrevía a entrar, podía oirse una voz susurrando 1, 2, 3, 1, 2, 3, 1, 2, 3  y vuelta de nuevo, 1, 2, 3, 1, 2, 3, 1, 2, 3, al tiempo que miraba en un espejo la posición de sus brazos y se preguntaba si se atrevería a sacar a aquella chica a bailar.

2 comentarios:

E.Collado dijo...

buenos textos por este blog, veo que has vuelto a escribir, me alegro mucho

Perovsquita dijo...

Gracias.
Aunque, no se cuanto me durará la musa.